Lo que pasa es que con respecto a la confianza tengo unos puntos flojos:
El primero, y básico podríamos decir, es la confianza en mi mismo. No es que sea un tipo inseguro, pero creo que me falta algo de confianza en mi mismo. Confianza en mi capacidad que tengo, y que de por si tiene el hombre, de hacer el bien, incluso de ser bueno. No es que crea que no puedo o no soy bueno, me refiero a esa bondad que brota en momentos específicos donde en ciertos actos uno hace esa "pequeña" (?) renuncia a sí mismo y opta por el "Amor Oblativo", por morir un poquito a algo mio, para dar espacio a lo del otro. Porque me estoy dando cuenta, sobretodo el ultimo tiempo que es mas difícil renunciar cada día un poquito a algo mio (sea una actitud, una respuesta, una costumbre, una preferencia, y podría seguir con la lista...) que hacer una renuncia grande solo una vez.
El segundo punto, un poco mas espiritual y trascendente, es mi confianza en Dios. Reitero, no es que no tenga confianza en ÉL, pero lo que si creo es que me falta confiar mucho más. Confiar en su providencia, confiar en que me ama tanto que sabe lo que pienso y siento antes que se lo diga, que me piensa con ternura en todo momento y que me ama tanto que hace fuerza y tira conmigo de la difícil "soga" que me lleva a la santidad.
Confío en todo esto que pongo mas arriba, pero creo que la clave está en confiar o tener presente esta confianza durante todo el día, creo que ese es el secreto, tener presente cuanto confío en el Padre en todo momento.
Como consecuencia de esto pienso en la confianza que hay que tener, no solo yo sino todos, en que Jesús pasa por el corazón de las personas y cuando pasa, algo cambia, algo cobra sentido para el otro y yo no puedo actuar como si nada, como si el otro no fuera parte de esa confianza que hay que tener. Creo que incluso muchas veces el otro es un instrumento genial para renovar esa confianza y "DAR EL SALTO", porque a veces somos un poco duros con nosotros mismos y no queremos caer en la cuenta de que Jesús tal vez nos cambió la vida; pero no podemos negar que los cambios en los demás nos son totalmente evidentes, pero muchas veces nuestra reacción es : " y a este ¿ qué le pico?"; "ahora se la da de buenito?, algo debe querer!".
Por eso la invitación, sobretodo a mi mismo es a confiar, a poder animarnos a Dar el salto, con una confianza plena en que vamos a caer en las manos de nuestro Padre que no se cansa de estar ahí, esperando que confiemos en Él cada día un poco más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario