martes, 13 de marzo de 2012

dar el SALTO...

Hace unos días una idea no deja de seguirme a donde vaya...es el tema de la confianza.
Lo que pasa es que con respecto a la confianza tengo unos puntos flojos:
El primero, y básico podríamos decir, es la confianza en mi mismo. No es que sea un tipo inseguro, pero creo que me falta algo de confianza en mi mismo. Confianza en mi capacidad que tengo, y que de por si tiene el hombre, de hacer el bien, incluso de ser bueno. No es  que crea que no puedo o no soy bueno, me refiero a esa bondad que brota en momentos específicos donde en ciertos actos uno hace esa "pequeña" (?) renuncia a sí mismo y opta por el "Amor Oblativo", por morir un poquito a algo mio, para dar espacio a lo del otro. Porque me estoy dando cuenta, sobretodo el ultimo tiempo que es mas difícil renunciar cada día un poquito a algo mio (sea una actitud, una respuesta, una costumbre, una preferencia, y podría seguir con la lista...) que hacer una renuncia grande solo una vez.
El segundo punto, un poco mas espiritual y trascendente, es mi confianza en Dios. Reitero, no es que no tenga confianza en ÉL, pero lo que si creo es que me falta confiar mucho más. Confiar en su providencia, confiar en que me ama tanto que sabe lo que pienso y siento antes que se lo diga, que me piensa con ternura en todo momento y que me ama tanto que hace fuerza y tira conmigo de la difícil "soga" que me lleva  a la santidad.
Confío en todo esto que pongo mas arriba, pero creo que la clave está en confiar o tener presente esta confianza durante todo el día, creo que ese es el secreto, tener presente cuanto confío en el Padre en todo momento.
Como consecuencia de esto pienso en la confianza que hay que tener, no solo yo sino todos, en que Jesús pasa por el corazón de las personas y cuando pasa, algo cambia, algo cobra sentido para el otro y yo no puedo actuar como si nada, como si el otro no fuera parte de esa confianza que hay que tener. Creo que incluso muchas veces el otro es un instrumento genial para renovar esa confianza y "DAR EL SALTO", porque a veces somos un poco duros con nosotros mismos y no queremos caer en la cuenta de que Jesús tal vez nos cambió la vida; pero no podemos negar que los cambios en los demás nos son totalmente evidentes, pero muchas veces nuestra reacción es : " y a este ¿ qué le pico?"; "ahora se la da de buenito?, algo debe querer!".
Por eso la invitación, sobretodo a mi mismo es a confiar, a poder animarnos a Dar el salto, con una confianza plena en que vamos a caer en las manos de nuestro Padre que no se cansa de estar ahí, esperando que confiemos en Él cada día un poco más...

lunes, 12 de diciembre de 2011

...aprender que el tiempo pasa, y lo hace rápido.
que el abrazo que no se dio, no lo da nadie.
que la palabra que se silenció, nunca será oída.
que hay que amar, y hay que apurarse para hacerlo,
que no podemos perder el tiempo eligiendo a quien amar.
que hay que hacerlo y con urgencia....que el otro tampoco puede esperar.
que a los amigos , como al Amigo hay que entregarse por completo,
porque no hay mayor amor que dar la vida por ellos...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Para SERVIR (Ignacio Larrañaga)

Oh Cristo, para poder servirte mejor,
dame un noble corazón
Un corazón fuerte
para aspirar por los altos ideales
y no por opciones mediocres.
Un corazón generoso en el trabajo,
viendo en el no una imposición
sino una misión que me confías.
Un corazón grande para el sufrimiento,
siendo valiente soldado ante mi propia cruz
y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,
siendo comprensivo con sus fragilidades
pero inmune a sus máximas y seducciones.
Un corazón grande para los hombres,
leal y atento para con todos
pero especialmente servicial y delicado
con los pequeños y humildes.


Un corazón nunca centrado sobre mí,
siempre apoyado en tí,
feliz de servirte y servir a mis hermanos,
¡oh, mi Señor!
todos los días de mi vida.


Amén.

lunes, 11 de abril de 2011

Llamado a AMAR...

Este fin de semana pasó algo que me movió el corazón. Algo que me sacudió. Es raro de explicar…lo voy a escribir, pero lo que escriba no va a ser tan fuerte como lo que sentí.
Pasó mientras compartía un momento de oración con unos chicos, más chicos que yo. En el medio de alguna de las tantas canciones que cantamos irrumpió el llanto. No el mío sino el de ellos. Podría decir, siendo un poco insensible, que fue un llanto medio social o grupal (llora uno, lloran todos), pero esta vez creo que no fue así…
Esta vez creo que esos chicos tenían razones válidas para derramar sus lágrimas…se sentían oprimidos, abatidos, heridos por otros y por ellos mismos, se sentían culpables por esos errores que a la vista de ellos son “irreparables”. Pero  al cabo de un rato me di cuenta de una verdad aún mayor: esas lágrimas tenían otra causa. La causa era el sentirse plenamente conocidos, comprendidos, perdonados. Se sintieron plenamente AMADOS por Aquel que lo dio todo por cada uno de ellos. Era la firme certeza del Amor lo que les hacia regar esas lágrimas.
Pero en el medio del canto hecho oración, en medio de esas lágrimas, hubo algo que sobresalió, algo que me iba a marcar con mayor fuerza. Fue el llanto desgarrador, casi a los gritos…un llanto que venía pura y exclusivamente de un corazón que se sabe sanado por el Amor.
Para que se sane una herida previamente tuvo que haber lágrimas…y con las profundas heridas del corazón pasa lo mismo.
Este chico hecho llanto vino y se paró al lado mío. Y en ese momento me vi “llamado” a contener, a permanecer en silencio, pero no lejos, sino ahí bien cerquita del corazón, a abrazar bien fuerte. Me sentí llamado a AMAR! Y fue en ese abrazo eterno que me sentí nuevamente, pero esta vez con muchas más fuerzas, un hermano mayor (porque decir “padre” sería demasiado, pero el sentimiento era ese).
Sentí que debía contener, acompañar y comprender a aquel que necesita ser sanado interiormente por el Amor desbordante del Maestro.
Y fue en él que me vi reflejado yo. Tan necesitado de ser sanado para acompañar mejor a los demás. Vi en él y en todos ellos la necesidad que tiene el mundo (en especial los niños, adolescentes y jóvenes) del Amor de Él. Me vi amándolo a ÉL en cada uno de ellos, en cada una de sus lágrimas…sobretodo en el abrazo de aquel que necesitaba quien entendiera su llanto sin decir nada.
Y fue en el silencio de las lágrimas al caer, que comprendí mejor a lo que estaba “llamado”. Fue en ese abrazo que entendí mejor el Amor que debo transmitir. Fue ahí que reafirmé mi vocación a Amarlo a Él en los demás…
“No es que dejéis el corazón sin bodas, habréis de AMARLO  TODO, TODOS, TODAS…”

viernes, 8 de abril de 2011

¿Qué es lo esencial?


La familia, aquellas personas a las que no elegimos sino que nos fueron dadas, por asi decirlo, pero que saben amarnos tal cual somos, apoyándonos en todo y cuanto proyecto tuvimos en nuestra vida. Dándonos siempre ese empujón para salir a lo alto, para resurgir…ellos que saben estar siempre a nuestro lado aunque uno no quiere que estén, saben cuando sufrís, no porque se los cuentes, sino porque lo sienten, es algo que vibra adentro, que se enciende cuando te alegras y le avisa cuando te bajoneas…
Los amigos, esos locos lindos que unen sus almas a las nuestras en carcajadas eternas y abrazos bien fuertes, esos que con mirarte a los ojos te leen el corazón y saben que es lo que pasa. Que se preocupan por tu vida más que vos mismo, que no importa de dónde hayan salido, si del cole, de la parroquia, de la facu, del seminario o de la misma vida, pero a ellos si los pudiste elegir, o no, tal vez ellos te eligieron; pero están ahí porque quieren, porque TE quieren, y no esperan nada a cambio…
Será el AMOR lo esencial?
No el amor egoísta, el amor obsesivo, el amor limitado…si no el AMOR que brota de un corazón generoso que no teme al darse por completo, al darlo todo, ese AMOR que es paciente, que no apura, que no molesta, sino que camina a la par, que acompaña, es un AMOR  que calma, que sana las heridas, que invita a seguir, a permanecer en ese AMOR. Un AMOR que supera las barreras de la indiferencia, del odio, del rencor, de la violencia, de la pobreza. Es un AMOR  que se dona, que se da para todos, para AMARLO TODO, para AMARLOS A TODOS… y AMARLOS HASTA EL EXTREMO! (como ÉL sabe…)
No hay mayor AMOR que dar la vida por los amigos” (Jn 15,13)

"lo esencial es invisible a los ojos"


Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...
Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós-dijo.
-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa...-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa...-dijo en voz alta el principito a fin de recordar...

jueves, 7 de abril de 2011

lluvia de abril...

No sé si es la lluvia, o el fresco que comienza a aparecer, pero hay algo en al aire que me invita a sentarme y escribir...una vez un amigo (al que le encanta escribir) me dijo: "Escribí, escribí que hace bien..." y creo que llegó el momento de darle la razón.
Esto no quiere decir que nunca haya escrito nada, sino que nunca publiqué algo, nunca mostré algo de lo que puse sobre un papel, siempre me lo guarde, como un tesoro, pero es el día de hoy que descubro que esas hojas algún día se van a poner amarillas y tal vez nadie las lea, entonces me pregunto:¿ no sería mejor darlo a conocer?, publicar aquello que sale del corazón, aquello que habla de nuestra vida, de como queremos entregarla...
hoy no me voy a extender demasiado, la verdad es que aunque quiera, no tengo demasiado tiempo...pero prometo volver y compartir algo más...
Creo que en el fondo es eso lo que quiero, COMPARTIR! no solo pedir, no solo dar, sino sentarse y compartir...ese es mi deseo...